Ale's profile“Siente tu alma y despie...PhotosBlogListsMore ![]() | Help |
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2/24/2008 A veces, aún te recuerdo...
En la orilla del sentimiento, vadeando el solitario retiro de esta empresa, y reconociendo entre los restos del naufragio el timón de nuestra nave. Sus velas, girones de un tiempo por definir henchidas por alientos, ilusiones, esperanza y corazón. Su ancla encallada ¡tan profunda¡ Por siempre varada entre los dos saturando el aire de erosión y herrumbre de sabor a sal y a mar de sol, color y amor.
Ale.R 6/5/2007 Señales...
Revolviendo el viento con la velocidad y el deseo de llegar para encontrar el ritmo de este nuevo comienzo.
Nada parecía salir según lo previsto un retraso, un olvido una parada… El agua que me avisaba. por tres veces derramada, insistentemente de forma extraña.
No lo pudimos evitar.
Un instante…y todo sucede.
...Y ahora pienso que quizás las señales no iban encaminadas a evitar nuestro accidente sino a provocarlo, porque algo hemos aprendido, aparte de sanar nuestras magulladuras. Y es que nunca sabes donde está el final del camino. Ni con quién te encontrarás llegado el momento. Nos queda aprender a convivir con nuestros errores. Nos queda saber otorgar nuestro perdón aceptarlo y pedir disculpas.
Ale.R
5/17/2007 El destino...
En los primeros meses en los que viví en Valencia,
conocí a una sabia druida disfrazada de anciana,
solitaria, maravillosamente dulce y sencilla.
En las largas horas de conversación matinal
en las que disfrutábamos de nuestro extraño magnetismo,
me contó la historia del trébol de color morado.
Cuentan que cada vida es única como únicos son nuestros destinos.
Que hasta la más mínima decisión, en apariencia sin importancia,
esta escrita en las estrellas que nos vieron nacer.
Y que nada hay que se pueda hacer...
La anciana druida de pelo blanco clavó en mi sus ojos mar profundo,
enmarcó en susurro una sonrisa traviesa,
y abriendo la palma de su mano izquierda
mostró las semillas del poder;
"Estas son las semillas del trébol mágico.
Este trébol morado tiene el extraordinario poder de trocar destinos".
Si las aceptas, algunas de las experiencias destinadas a mi existencia
te sucederán a tí.
Y viceversa, algún suceso de tu vida será mi propio destino.
¿Que me dices?
¿Te atreves?...
Hace años que crece en mi terraza un ramillete de tréboles morados.
No se marchitan, se regeneran y vuelven a rebrotar todas las primaveras,
cada vez con más fuerza.
La solitaria anciana murió meses más tarde
pero habita en mi recuerdo y en mi corazón
y beso sus tréboles, cada día de mi vida. Cumpliendo mi destino.
Mientras yo recuerde...ella vivirá.
¿y tu....
¿que me dices?
¿te atreves?.
Ale.R 4/21/2007 Cada día...
Saber que son los últimos días confiere al paisaje una nueva dimensión, dotándolo de nuevos colores más vivos y brillantes, descubriendo nuevas florecillas en sus limites. Eclosionando la primavera que lo desboca y lo transforma. Asi es la vida cambiante, desafiante, maravillosa. Pero no todo es belleza en este ir y venir viajero. También he visto señales inequívocas del desarrollo humano; cerros atajados por la mitad, pinos sepultados por escombros de tierra mordidos a la montaña, restos de asfalto de viejas carreteras que jamás se reintegrarán a la naturaleza. Que por más que transcurra el tiempo serán ajenos a su esencia. En toda la ruta, la naturaleza se conjuga para mostrar sus tesoros. Juegos de luces y sombras enmarcan los resaltes, las orillas del río. La brisa que mece los chopos y transporta las palabras volcadas a su estela por sinergias. Las frágiles amapolas que mecen su talle. Los eucaliptos, eternos extrajeros en discordia, capanillas, margaritas... y llegado el momento, el sol te deslumbra sin compasión, cegando tus ojos. ¿Y este desafío?. No es tal. Está pensado para que tu alma no perciba el desolador panorama de laderas por entero prefafricadas, piedras de otros lugares, mallas de sujeción, canales de conducción de agua artificiales en exceso... Todo con regusto a hormigón, inchoherencia, prisa e ineptitud. Es el tramo del camino que nunca ha dejado de luchar. "Estos cerros andan" decían los lugareños. Y así ha sido siempre. Basta mirar con el corazón para darse cuenta de las sujeciones a lo natural, del esfuerzo del hombre en adaptar su curso a su desvarío y del empeño de la naturaleza en su alma salvaje. Hay que estar ciego para no verlo o deslumbrado por el sol, en este caso. El saber que son los últimos días confiere al paisaje una nueva dimensión.
Ale.R 3/4/2007 Guerras dialécticas...huellas...
¿Por qué me sentiría esa noche tan crecida? ¿Por que lo hice? ¿Por qué rascaría en la superficie con mi dardo envenenado hasta llegar a su corazón, para herirlo? ¿Por qué preferí mi triunfo? Solo por el aplauso del público. Solo por las palmaditas en la espalda.
¿Por qué me erigí justiciera hereje de tan innoble causa? ¿Por qué me valdría de estrategias sutiles, de artimañas de bruja para noquear a mi adversario? Contrincante que yo misma designé.
Me fui agazapando en sus emociones
ignorando sordamente la cuestión del discurso
recabando, para el vil zarpazo, los indicios de fisuras
hasta dar con la llave maestra,
la clave que me abrió su corazón
para hacerlo mío y sacudirlo,
para acallar su pensamiento audaz y su brillante oratoria.
Triunfante y orgullosa recogí los frutos de tan infame gesta Oh¡¡ admiración y deleite para mis oídos… Y sin embargo….algo en mi alma se acartonaba.
Que había hecho¡¡
Me vendí a las alabanzas de unos cuantos cobardes que se sentían injuriados por su falta de elocuencia, por sus carencias. Ellos eran sus propios enemigos y ellos mismos se causaban el dolor.
Nunca más he levantado estratagema, ni ardid, nunca más, contra cualquier otro corazón ya sean causas justas o provocaciones mordaces.
Probablemente esté ya todo olvidado o a lo sumo una mera anécdota sea lo que reste de aquella noche.
En todos menos en mi porque yo no olvidaré. Y aunque muestre sapiencia en aprender de la experiencia siempre encuentro en mi alma el sello de una victoria ruin, el recuerdo de lo que una vez fui capaz de hacer por nada.
Ale.R
3/3/2007 Sueño de una noche....
El sol nos alumbraba. Estábamos juntos los dos y nuestras risas se mezclaban con el vaivén de las olas. Que gozo reconocernos, que henchida sensación de formar parte, de vivir en el mismo planeta.
Estábamos los dos y la tarde se fue volviendo noche y fueron viajando nuestras historias por entre luceros, ocultando nuestra amistad bajo las mantas pues no siempre son claros los rayos de luna. Nunca conoceré el verdadero germen de tus relatos solo se que son reales. Como tu.
Recogiendo, fui sacudiendo las mantas y en el eco de mi risa me encontré con la demanda de tu abrazo y la playa giró, no una sino dos veces. Cerraste los ojos mientras me acercaba y temí el final. No no no… no te equivoques…. no cometamos ese error, mientras los latidos de mi corazón se agolpaban en mi estómago. Tus ojos cerrados auguraban el fatal desenlace. Toda una vida de amistad….
Y escuché en un susurro tus palabras ¿Por que me quieres? ¿por qué sigues junto a mi?. Porque me llenas, me oí decir, Porque eres parte de mi, de mi vida, de mi historia.
Olvidé que cierras los ojos para no sentir vergüenza, que hablar de nuestros sentimientos te genera rubor. Y en aquel abrazo sellamos nuestra amistad. Una amistad que perdurará por siempre Porque supimos encontrarnos y no perdernos.
Ale.R
Ese fué mi sueño y su estela me acompaña desde entonces. Dicen que los sueños ayudan a dar fin a historias inacabadas. Eramos felices y nuestros encuentros se prolongaban hasta el día siguiente hablando, riendo, cantando , soñando, aprendiendo.... Hace años que no nos vemos y no se por que tuve este sueño.
Quizás fué porque volví a pensar en ti, quizás sea que echo de menos nuestro planeta y sin compartir mi mundo me siento sola, oscuramente sola. Ojalá el destino vuelva a cruzar nuestros vertices geodésicos. Ojalá.
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